domingo, 2 de noviembre de 2014

La Bruja Egoísta

     Era una vez un bonito jardín que era propiedad de una joven bruja; esta decidió marcharse lejos, abandonando su bello jardín el cual la naturaleza siempre lo había cuidado. Se llenaba de delicadas hojas y se cargaba de frutas exquisitas, que solo en ese jardín crecían, los pájaros se posaban en sus árboles y cantaban sin cesar. Todos los días, los habitantes del pueblo trepaban sus árboles para poder entrar, corrían, comían y disfrutaban su estadía en el jardín de Dalinda. Pero un día Dalinda regreso de su viaje y los sorprendió:
DALINDA.- ¿Qué están haciendo en mi jardín?
RAMÓN.- Eh, oh, ¿este es tu jardín?
DALINDA.- Como que si es mi jardín. ¡Claro que lo es no vez mi casa! ¿Qué están haciendo en mi jardín?
RAQUELIS.- Querida estamos arreglándolo
DALINDA.- Mi jardín se arregla solo, es mi jardín, es mi propiedad. Fuera todos, Fuera ya, criaturas asquerosas, Fueraaaaaaa!
GOYO.- Como diría el chavo del ocho, ¡es que no nos tienes paciencia!
DALINDA.- Que fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
TODOS.- Esta bien nos vamos. Salen con la cabeza abajo.
DALINDA.- (Queda sola y refunfuña) Entrar en mi jardín sin que hayan sido invitados, a partir de ahora seré la única que tendrá paso a mi jardín.
     Entonces construyo un muro alrededor del jardín y encima colocó un cartel que decía: LOS INTRUSOS SERÁN CASTIGADOS. Las criaturas no tenían donde comer pero a Dalinda no le importaba, ¡que bruja más egoísta! Y es allí cuando su jardín comenzó a sumirse en el invierno, ningún pajarito había visitado desde que las criaturas fueron expulsadas y ahora los árboles se negaban a dar frutos, ni las flores querían despertar, se negaban a despertar de su sueño invernal.
La nieve y el hielo se sentían satisfechos. Un día Raquelis voló cerca y le dijo a Dalinda:
RAQUELIS.- La nieve y el hielo podrán vivir allí todo el año, no se irán si no nos das de comer, tu jardín posee la comida de nuestro pequeño pueblo.
DALINDA.- Muéranse de hambre, tomen agua, no quiero que nadie toque lo que siempre tuve. Vete, vete ya mugrosilla.
RAQUELIS.- Vas a quedar sola y vas a morir de hambre tú también tontuela.
DALINDA.- Me pondré flaca y así me olvido de la dieta, déjame déjame vete ya!
RAQUELIS.- Te arrepentirás, pero yo estaré para apoyarte, adiós.
      Pasaron días, y semanas y Dalinda ya tenía mucha hambre, triste, con frio, arrepentida y sola se decía:
DALINDA: He sido muy egoísta, ahora comprendo por qué solo en mi jardín crece la comida del pueblo, ¿será que debo ayudar?, pero es que no quiero, no me nace ser así, no me gusta ser así, ¿pero debo ser así?, ayudar y compartir ummm, ammm,,. emmm, bueno ya el hambre como que habla por mí me suena la pancita, saldré a ver a quien encuentro.
Dalinda sale y encuentra a Goyo recostado de una pared todo desnutrido.
DALINDA.- Goyo, Goyito ¿eres tú?, pero que guapo estas, eso estas en forma.
GOYO.- ¿En forma?, en forma de palo, que quieres mira como estoy por no comer en semanas, en días, en noches, tengo hambre, y tú también estas horrenda.
DALINDA.- Gracias por el cumplido Goyito esa es la dieta viste funciono.
GOYO.- ¿Dieta?, ¿qué dieta chica?
DALINDA.- La dieta, es que no te llego el rumor, yo los deje pasar hambre es porque estábamos muy gordos, tenemos que ser criaturas hermosas, no somos del bosque, criaturas envidiables.
GOYO.- Con que era eso, pero que tonto, creíamos que eras una bruja egoísta.
DALINDA.- ¿Yo?, egoísta jamás, ven vamos a mi jardín, a ver si comemos algo.
     Ambos se dirigen al jardín, y de repente a través del viento un aroma delicioso de flores se coló por la entrada, un pajarito se posó sobre un árbol y comenzó a cantar.
DALINDA.- ¡Yupiii!
GOYO.- Tanta felicidad, ¿porque? ¿Qué te sorprende?
DALINDA.- No nada, nada comamos.
GOYO.- Que hermoso pajarito, mira Dalinda deliciosas manzanas (Toma una).
DALINDA.- Oh si deliciosas (se la quita de la mano, come desesperada), toma, toma más, no mejor corre, corre y llámalos a todos comamos.
GOYO.- Si llamare a todos, tienes razón ya vuelvo.
     Y de repente el pajarito voló y se fue lejos,  el árbol se cubrió de nieve y se llenó de frio nuevamente el jardín.
DALINDA.- Noooooooo, ¿Qué pasa?, ¿qué ocurre?, piensa Dali, piensa, ummm, ammm,,. Emmm, ¿será?, no puede ser, es que tampoco tengo derecho a engañar, es que debo ser buena y ya, así de simple, oh no, va contra mi voluntad, pero también esto está acabando con mi alimentación y puedo morir; bueno Dalinda llego el momento de ser buena, de hoy en adelante, no serás más egoísta, mentirosa y serás buena. Si buena, aunque ya estoy buena, ¿eso no vale?. (Sopla un viento muy fuerte), uyy como que no está bien, está bien seré buena.
     De repente comenzaron a llegar los habitantes del pequeño pueblito y los ojos de la bruja pudieron contemplar cómo se transformaba el jardín, se veía fantástico. Los habitantes estaban contentos, la saludaban y muchos la abrazaban, los pájaros cantaban alegres y las flores habían asomado sus cabecitas. El jardín era precioso. Solo en un rincón permanecía el invierno; bajo un árbol estaba Raquelis que lloraba porque se había roto un ala y no podía subirse a las ramas para comer. La bruja al observar a Raquelis sintió como su corazón derrochaba ganas de ayudar.
DALINDA.- Hadita ¿puedo ayudarte? ¿Te dejas?, no llores más por favor.
RAQUELIS.- ¿ayudarme?, pues si quieres, tengo mucha hambre querida amiga.
DALINDA.- Esta bien te cargare (la tomo bruscamente)
     Así pues, la bruja cargo a Raquelis pero de manera tan brusca, que los habitantes sintieron miedo y huyeron. Y el jardín en vez de llenarse de frio mágicamente se llenó más de frutos.
RAQUELIS.- (comiendo) umm que rico, estoy muy agradecida brujita, quien diría que fuiste tú quien estuviste para apoyarme.
DALINDA.- ummm, ammm,,. emmm, si quien diría.
     En aquel momento el corazón de Dalinda se estremeció. Los habitantes por agujeros vieron que Dalinda había cambiado de verdad, volvieron rápidamente al jardín y la llenaron de besos.
DALINDA.- Oh, oh, ¿Qué hacen?, aaaaaw, oye pero no es tan mal, ja, ja, ja gracias, gracias ya vayan a comer (extrañada)
     Dalinda a pesar de sentirse extrañada, estaba encantada de lo que sucedía, y decidió derribar el muro y el cartel que construyo alrededor del jardín.
DALINDA.- Ahora el jardín es de todos ustedes, podrán comer cuando quieran, pero también deberán ayudarme a mantenerlo y a trabajar para que se mantenga; me di cuenta de que ser egoísta solo produce infelicidad, BIENVENIDA SEA LA FELICIDAD Y BIENVENIDO SEA EL TRABAJO EN EQUIPO.
     Todos se alegraron al comprobar que la bruja había dejado atrás sus malvadas costumbres.
TODOS.- Tres hurras para Dalinda, hurra DALINDA, HURRAAA Y MAS HURRAAAAAAAAA!

FIN.

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