Era una vez un bonito jardín
que era propiedad de una joven bruja; esta decidió marcharse lejos, abandonando
su bello jardín el cual la naturaleza siempre lo había cuidado. Se llenaba de
delicadas hojas y se cargaba de frutas exquisitas, que solo en ese jardín
crecían, los pájaros se posaban en sus árboles y cantaban sin cesar. Todos los
días, los habitantes del pueblo trepaban sus árboles para poder entrar,
corrían, comían y disfrutaban su estadía en el jardín de Dalinda. Pero un día
Dalinda regreso de su viaje y los sorprendió:
DALINDA.- ¿Qué están haciendo en mi jardín?
RAMÓN.- Eh, oh, ¿este es tu jardín?
DALINDA.- Como que si es mi jardín. ¡Claro
que lo es no vez mi casa! ¿Qué están haciendo en mi jardín?
RAQUELIS.- Querida estamos arreglándolo
DALINDA.- Mi jardín se arregla solo, es mi
jardín, es mi propiedad. Fuera todos, Fuera ya, criaturas asquerosas,
Fueraaaaaaa!
GOYO.- Como diría el chavo del ocho, ¡es que
no nos tienes paciencia!
DALINDA.- Que fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
TODOS.- Esta bien nos vamos. Salen con la
cabeza abajo.
DALINDA.- (Queda sola y refunfuña) Entrar en
mi jardín sin que hayan sido invitados, a partir de ahora seré la única que
tendrá paso a mi jardín.
Entonces construyo un muro
alrededor del jardín y encima colocó un cartel que decía: LOS INTRUSOS SERÁN
CASTIGADOS. Las criaturas no tenían donde comer pero a Dalinda no le importaba,
¡que bruja más egoísta! Y es allí cuando su jardín comenzó a sumirse en el
invierno, ningún pajarito había visitado desde que las criaturas fueron
expulsadas y ahora los árboles se negaban a dar frutos, ni las flores querían
despertar, se negaban a despertar de su sueño invernal.
La nieve y el hielo se sentían satisfechos. Un día Raquelis voló cerca y
le dijo a Dalinda:
RAQUELIS.- La nieve y el hielo podrán vivir
allí todo el año, no se irán si no nos das de comer, tu jardín posee la comida
de nuestro pequeño pueblo.
DALINDA.- Muéranse de hambre, tomen agua, no
quiero que nadie toque lo que siempre tuve. Vete, vete ya mugrosilla.
RAQUELIS.- Vas a quedar sola y vas a morir de
hambre tú también tontuela.
DALINDA.- Me pondré flaca y así me olvido de
la dieta, déjame déjame vete ya!
RAQUELIS.- Te arrepentirás, pero yo estaré
para apoyarte, adiós.
Pasaron días, y semanas y
Dalinda ya tenía mucha hambre, triste, con frio, arrepentida y sola se decía:
DALINDA: He sido muy egoísta, ahora comprendo
por qué solo en mi jardín crece la comida del pueblo, ¿será que debo ayudar?,
pero es que no quiero, no me nace ser así, no me gusta ser así, ¿pero debo ser
así?, ayudar y compartir ummm, ammm,,. emmm, bueno ya el hambre como que habla
por mí me suena la pancita, saldré a ver a quien encuentro.
Dalinda
sale y encuentra a Goyo recostado de una pared todo desnutrido.
DALINDA.-
Goyo, Goyito ¿eres tú?, pero que guapo estas, eso estas en forma.
GOYO.-
¿En forma?, en forma de palo, que quieres mira como estoy por no comer en
semanas, en días, en noches, tengo hambre, y tú también estas horrenda.
DALINDA.-
Gracias por el cumplido Goyito esa es la dieta viste funciono.
GOYO.-
¿Dieta?, ¿qué dieta chica?
DALINDA.-
La dieta, es que no te llego el rumor, yo los deje pasar hambre es porque
estábamos muy gordos, tenemos que ser criaturas hermosas, no somos del bosque,
criaturas envidiables.
GOYO.-
Con que era eso, pero que tonto, creíamos que eras una bruja egoísta.
DALINDA.-
¿Yo?, egoísta jamás, ven vamos a mi jardín, a ver si comemos algo.
Ambos
se dirigen al jardín, y de repente a través del viento un aroma delicioso de
flores se coló por la entrada, un pajarito se posó sobre un árbol y comenzó a
cantar.
DALINDA.-
¡Yupiii!
GOYO.-
Tanta felicidad, ¿porque? ¿Qué te sorprende?
DALINDA.-
No nada, nada comamos.
GOYO.-
Que hermoso pajarito, mira Dalinda deliciosas manzanas (Toma una).
DALINDA.-
Oh si deliciosas (se la quita de la mano, come desesperada), toma, toma más, no
mejor corre, corre y llámalos a todos comamos.
GOYO.-
Si llamare a todos, tienes razón ya vuelvo.
Y de repente el pajarito voló y se fue
lejos, el árbol se cubrió de nieve y se
llenó de frio nuevamente el jardín.
DALINDA.-
Noooooooo, ¿Qué pasa?, ¿qué ocurre?, piensa Dali, piensa, ummm, ammm,,. Emmm, ¿será?, no puede
ser, es que tampoco tengo derecho a engañar, es que debo ser buena y ya, así de
simple, oh no, va contra mi voluntad, pero también esto está acabando con mi
alimentación y puedo morir; bueno Dalinda llego el momento de ser buena, de hoy
en adelante, no serás más egoísta, mentirosa y serás buena. Si buena, aunque ya
estoy buena, ¿eso no vale?. (Sopla un viento muy fuerte), uyy como que no está
bien, está bien seré buena.
De repente comenzaron a
llegar los habitantes del pequeño pueblito y los ojos de la bruja pudieron
contemplar cómo se transformaba el jardín, se veía fantástico. Los habitantes
estaban contentos, la saludaban y muchos la abrazaban, los pájaros cantaban
alegres y las flores habían asomado sus cabecitas. El jardín era precioso. Solo
en un rincón permanecía el invierno; bajo un árbol estaba Raquelis que lloraba
porque se había roto un ala y no podía subirse a las ramas para comer. La bruja
al observar a Raquelis sintió como su corazón derrochaba ganas de ayudar.
DALINDA.- Hadita ¿puedo ayudarte? ¿Te dejas?,
no llores más por favor.
RAQUELIS.- ¿ayudarme?, pues si quieres, tengo
mucha hambre querida amiga.
DALINDA.- Esta bien te cargare (la tomo
bruscamente)
Así pues, la bruja cargo a
Raquelis pero de manera tan brusca, que los habitantes sintieron miedo y
huyeron. Y el jardín en vez de llenarse de frio mágicamente se llenó más de
frutos.
RAQUELIS.- (comiendo) umm que rico, estoy muy
agradecida brujita, quien diría que fuiste tú quien estuviste para apoyarme.
DALINDA.- ummm, ammm,,. emmm, si quien diría.
En aquel momento el corazón
de Dalinda se estremeció. Los habitantes por agujeros vieron que Dalinda había
cambiado de verdad, volvieron rápidamente al jardín y la llenaron de besos.
DALINDA.- Oh, oh, ¿Qué hacen?, aaaaaw, oye
pero no es tan mal, ja, ja, ja gracias, gracias ya vayan a comer (extrañada)
Dalinda a pesar de sentirse extrañada,
estaba encantada de lo que sucedía, y decidió derribar el muro y el cartel que
construyo alrededor del jardín.
DALINDA.- Ahora el jardín es de todos
ustedes, podrán comer cuando quieran, pero también deberán ayudarme a mantenerlo
y a trabajar para que se mantenga; me di cuenta de que ser egoísta solo produce
infelicidad, BIENVENIDA SEA LA FELICIDAD Y BIENVENIDO SEA EL TRABAJO EN EQUIPO.
Todos se alegraron al
comprobar que la bruja había dejado atrás sus malvadas costumbres.
FIN.
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