LA CENA
Personajes:
Angélica
Padre
Madre
Hermana Mayor
Hermana Menor
(La
acción se desarrolla en un comedor, donde la famila se prepara para cenar)
Escena 1
Papa: mmm, huele muy sabroso, ¿qué hay de
cenar?
Hermana Mayor: nosé, le tocaba la cena a
angélica.
Mama: Le dije que preparara algo sencillo
Hermana menor: seguro hizo lo que siempre
hace, arepas con jamón y tody
(Mientras
angélica, está preparando los platos para llevarlos a la mesa, con mucho esmero
y dedicación, tararea una canción)
Hermana mayor: Bueno chica, no te esmeres
tanto vale, igual nos comeremos eso rápido.
Angélica: Ven a ayudarme a llevar los platos
es que es.
Hermana mayor: Dale, pues.
(Entra
angélica al comedor)
Angélica: Aquí tiene (le sirve a papa), aquí
está la suya mama (le sirve a mama)
(La hermana mayor sirve la de hermana menor y
trae la suya)
Papa: vente a sentar para comer todos juntos
Angélica: voy, llevo el jugo y me siento. (Lleva su propio plato en una mano y en la
otra el jugo, ya los vasos están en la mesa)
Papa: Tomémonos de las manos. (Ora) Señor Jesús, gracias por este día,
por proveer estos alimentos, gracias por esta familia, que se encuentra reunida
para compartir esta cena. Amén.
(Cada
persona, empieza a comer, hacen comentarios sobre la comida, se sirven jugo,
etc)
Escena 2
Mama: Angélica, ¿cómo te fue hoy?, ¿qué
hiciste antes de llegar a la casa?
Angélica: trabajar, hacer diligencias en el
banco, luego me vi con miguel un rato y me vine a la casa, mas nada.
Mama: ¿estabas sola con él?, ¿a dónde
fueron?, sabes que no debes salir a solas con él, se presta para muchas cosas,
además alguien que nos conozca te puede ver por ahí y pensar que andas en malos
pasos.
Angélica: Mama por favor, estábamos en la
calle, no íbamos a hacer nada malo, además usted sabe que siempre ha sido muy
respetuoso conmigo.
Papa: El estar saliendo con un chico que no
nos agrada, no es bueno para la familia.
Hermana menor: Bueno pues, disfrutemos de la
comida, además te quedo muy rica, pensé que ibas a preparar lo mismo de
siempre.
Angélica: (visiblemente afectada por lo que dijo su papa, sonríe con disimulo)
Gracias hermanita.
(Se
siente un ambiente tenso en la mesa)
Papa: Porque no mejor te acercas a los
jóvenes de la iglesia, puede haber alguno que este a tu altura y a nuestro
nivel.
Angélica: que quiere decir con eso de “a
nuestro nivel”, ¿acaso el hecho que vivamos en una “buena zona” de caracas,
signifique que estamos en un nivel superior a los que no?
Mama: tu papa no está diciendo eso, tu sabes
que solo queremos lo mejor para ti.
Angélica: Si, lo sé mama. (Se queda sentada
comiendo despacio)
Hermana mayor: Bueno mama, que paso con la
salida que íbamos a tener para comprar el vestido para la boda que me invitaron
este sábado.
Mama: (viendo
de reojo a angélica, luego mira directamente a la hermana mayor) tenemos
eso pendiente, tu papa puede darte la mitad del dinero y yo la otra mitad.
Hermana mayor: está bien, pero tenemos que ir
pronto, además ange me acompañara porque sino tardare un siglo en escoger el
vestido y los zapatos. ¿Verdad que vas a ir conmigo? Lo prometes, dímelo.
Angélica: si iré contigo.
Papa. Ella no irá a ninguna parte. Solo
saldrá para ir a trabajar a la universidad y se vendrá directamente a casa.
Angélica: ¿pero porque?, no he hecho nada
malo para merecer este encierro.
Papa: es temporal hija, es porque necesitas
aprender a ser obediente.
Angélica: ¿Obediente?, me puse desde que
llegue cansada de la calle a prepararles de comer, ¿y usted me agradece
castigándome sin sentido?
Papa: Hija, escucha. Yo te amo, te amo mucho,
pero no puedo permitir que hagas lo que te dé la gana. Además, mientras vivas
en esta casa harás lo que se te ordene
Angélica: (suspira) Está bien papa. Igual, siempre he hecho eso.
Bueno, si el patrón me da permiso, puedo ir contigo a escoger ese
vestido espectacular que te quieres comprar.
Hermana mayor: no seas tonta, claro que te
dejara ir conmigo, además iremos tu yo y mama
Hermana menor: Claro, vayan, igual nunca me
toman en cuenta para sus planes. Y yo que tengo mejor gusto que ustedes dos
juntas.
Angélica: si claro, sobre todo cuando vas a
la iglesia que te pones esplendorosa, ¿habrá algún motivo particular?
Hermana menor: nah, ojala. Pero allá todos
son feítos. Ese es un día especial, y me visto especial
Mama: Hablando de especial: cuando fue que
conocimos a ese chico maravilloso, ¿cómo era que se llamaba? Guao, ese sí que
era un hombre perfecto. Graduado de ingeniería, habla dos idiomas, es de buena
posición y lo mejor es que es soltero. Ojala venga pronto para que te conozca
hija. (Toca la mano de angélica)
Angélica: No estoy interesada, gracias.
¿Porque no cuadra esa maravillosa cita con otra de sus hijas?
Hermana mayor: hay vale, alguien esta
sensible. Ya yo tengo el mío, y aceptado por común acuerdo. Así que, gracias
también, pero paso.
Hermana menor: ¿qué pasa mama?, ¿acaso
estamos en la época donde los padres escogían los esposos de las hijas?
Papa: Bueno, era mejor, así las hijas
aceptaban la voluntad de los padres y no andaban con quien les daba la gana.
Los padres siempre buscamos lo mejor para sus hijos.
Hermana mayor: Menos mal que no estamos
viviendo esa época, y si el que me escogían tenía mal olor siempre, no se
bañaba, y me quería como cachifa. No, no, no, yo no me aguanto ese sufrimiento.
Mama: lo importante, es hacer las cosas en la
voluntad de Dios. Como debe ser, en orden.
Angélica: Si la voluntad de los padres esta
disfrazada por la “voluntad de Dios” ¿qué se hace?
Mama: bueno, obedecer. Si obedeces te va a ir
bien. Estoy segura.
Angélica: Mama, a veces desobedecemos porque
creemos que es lo correcto. No siempre lo que es correcto para usted lo es para
nosotros. Somos libres de pensar y decir lo que realmente creemos, ¿o no?
Mama: Si lo que crees se adapta a lo
correcto, entonces no hay problema. Pero si quieres hacer siempre lo que te da
la gana, entonces...
Angélica: ¿Entonces?, ¿soy anormal?, ¿no
estamos en un país democrático, donde podemos opinar y hacer lo que queremos?
¿O acaso tenemos que vivir en casa una dictadura disfrazada de democracia?
Hermana mayor: Yo opino, que debemos decir y
expresar lo que queremos, pensando bien lo que vamos a decir y hacer. Para
evitar las consecuencias.
Angélica: las consecuencias son la respuesta
de nuestras acciones. Además, nuestra familia siempre ha tenido buenas
consecuencias de sus acciones, ¿o no?
Papa: bueno, con ese comportamiento que
tienes, creo que no hemos hecho bien el trabajo de criarte en obediencia y
sujeción a la autoridad.
Angélica: Una autoridad que no toma en cuenta
la opinión de los que están bajo su cargo, no siempre es acreedor del respeto
que cree merecer.
Mama: (empieza
a recoger algunos platos), iré a llevar los platos a la cocina, hija te
felicito hiciste una cena deliciosa.
Angélica: (mira a la mama) Gracias mama, siempre a su orden. Venga la ayudo
con algunos platos.
(Salen
ambas a la cocina)
3 escena
(El
papa se encuentra pensativo, se sirve otro vaso de jugo, juguetea con él)
Papa: Es increíble, como uno cría a los hijos
para que hagan lo mejor, siempre vela porque no les falte nada y terminan
decepcionándolo a uno con su comportamiento. Eso seguro es por ver tanta
televisión y estar metida en internet tanto tiempo.
Hermana menor: No creo papa, porque nos la
pasamos todo el día en la calle estudiando y trabajando para conseguir las
cosas por nuestro propio esfuerzo. Pero el hecho que no seamos como espera que
seamos, no quita el hecho de ser sus hijas.
Hermana mayor: No creo que deba castigarla
por decir lo que siente, además ha sido muy sincera con usted y tiene razón en
lo que dice, somos libres de tomar las decisiones que queramos, si somos
capaces de aceptar las consecuencias.
Papa: Ella, no debe salir de la casa, hay que
ponerle más presión para que haga caso, aunque sea mayor de edad, no va a
desafiar mi autoridad como cabeza de la casa, si vive aquí tiene que hacer lo
que yo diga.
(Las
hermanas se quedan calladas, viéndose la una a la otra, entra la mama y
angélica, se sientan)
Angélica: Aja y ¿porque tanto silencio en la
mesa?, ¿les cayó mal la comida?
Hermana mayor: No vale, estaba muy buena, ya
te puedes casar
(Todas
las miradas se centran en la hermana mayor)
Angélica: Bueno, todavía no tengo planes de
casarme, igual tengo que terminar la universidad, y buscar un mejor empleo.
Igual me gustaría que papa y mama le dieran una oportunidad para conocerlo y se
den cuenta lo genial que es.
Mama: ¿casarte con quien hija?, ¿no lo harías
sin el consentimiento de tus padres verdad?, además aun eres muy joven y tienes
tantas personas por conocer.
Angélica: Lo sé mama, solo les estoy pidiendo
que den la oportunidad y acepten por lo menos una vez algo que yo haya
escogido, que confíen en la hija que criaron, en los principios que sembraron
en mi. No quiero hacer algo fuera de su permiso, pero dennos una oportunidad.
Papa: Esta claro, cuantas veces tenemos que
repetirlo, no es conveniente para ti. Estas desobedeciendo descaradamente, te
crees muy independiente, quieres hacer lo que te da la gana, pues no. En esta
casa se hace lo que yo diga, siempre has tomado malas decisiones, buscando solo
tu bienestar, tu vives gracias a nosotros, te hemos dado todo. Comida, estudio,
vivienda, ropa, dinero cuando lo necesitabas, regalos, todo lo que has
necesitado lo hemos provisto. Y no dejare que por un capricho lances al piso
años de crianza y dedicación a ti.
Angélica: Ustedes creen que me han dado todo,
y es verdad. Pero pensando que son los padres perfectos, me dieron todo menos
amor y aceptación. Desde pequeña fui criada bajo sus principios, haciendo todo
lo que me pedían que hiciera, limpiar, cocinar, planchar, hacer mandados, todo
lo hacía. En mi adolescencia, cuando estaba en pleno desarrollo, cuando
necesitaba que me explicaran y hablaran de la vida real no lo hicieron, porque
me criaron pensando que nunca crecería y me enfrentaría a los retos de la vida,
no me hablaron de mi valor e importancia como persona, siempre buscando
mantenerme bajo su mirada y dominada bajo su control. Hoy he aprendido que hay
un horizonte más allá de mis ojos que yo desconocía. He abierto mis ojos a una
realidad que nunca me presentaron. Buscando protegerme de lo inevitable. Y
nosotras hemos somos las que sufriremos si no aprendemos desde ya a
enfrentarnos a la vida. Yo estoy cansada de hacer siempre lo que usted me pida,
a bajar la cabeza cuando lo cree conveniente, a dejar que me siga hiriendo con
sus palabras cada vez más, creyendo que controlándome hare lo que pida. Sé que
no soy perfecta, pero solo busco un poco de ese papa que una vez me cargo en
los brazos y me dijo que me amaba, solo buscaba una mama que me escuchara y me
aconsejara en los momentos donde la necesitara. La vida, va mas allá de estas
cuatro paredes, quiero ser feliz, quiero que mis hijos puedan ser criados sin
ninguna represión ni imposición de pensamientos, que sepan el bien y el mal
para cuando le toque tomar una decisión lo haga de la mejor manera. Quiero
estar ahí para ellos para responder sus inquietudes. Yo, estoy cansada de
seguir bajo sus reglas, donde solo buscan su felicidad a partir de la
infelicidad de los demás, cuando ustedes mismos están siendo más miserables y
tristes que cualquier otro. Porque no solo soy yo, ustedes criaron otras hijas
bajo el mismo patrón, que ahorita lo soportan, pero un día al igual que no, no
lo toleraran mas. Así que, gracias por su tiempo, gracias por su crianza,
gracias por todos los regalos y la comida que me dieron durante la vida que he
vivido, ahora quiero salir y vivir una vida sin ataduras, sin prejuicios ni
condenación. Donde pueda aprender por mi cuenta lo que es vivir realmente,
equivocarme si es necesario pero aprender de verdad. Yo los amo, y para mí no
es fácil, pero me iré. Me iré a conocer la realidad, aquella de la que siempre
me escondieron, porque al fin y al cabo, vivimos en una realidad diferente a la
que he vivido, no en esta burbujita de “felicidad” que han llamado hogar.
Con permiso. Tengo que retirarme
(Sale)
FIN
Joyce Castro
No hay comentarios:
Publicar un comentario