domingo, 8 de febrero de 2015

La Cena

LA CENA


Personajes:
Angélica
Padre
Madre
Hermana Mayor
Hermana Menor
(La acción se desarrolla en un comedor, donde la famila se prepara para cenar)
Escena 1
Papa: mmm, huele muy sabroso, ¿qué hay de cenar?
Hermana Mayor: nosé, le tocaba la cena a angélica.
Mama: Le dije que preparara algo sencillo
Hermana menor: seguro hizo lo que siempre hace, arepas con jamón y tody
(Mientras angélica, está preparando los platos para llevarlos a la mesa, con mucho esmero y dedicación, tararea una canción)
 Hermana mayor: Bueno chica, no te esmeres tanto vale, igual nos comeremos eso rápido.
Angélica: Ven a ayudarme a llevar los platos es que es.
Hermana mayor: Dale, pues.
(Entra angélica al comedor)
Angélica: Aquí tiene (le sirve a papa), aquí está la suya mama (le sirve a mama)
(La hermana mayor sirve la de hermana menor y trae la suya)
Papa: vente a sentar para comer todos juntos
Angélica: voy, llevo el jugo y me siento. (Lleva su propio plato en una mano y en la otra el jugo, ya los vasos están en la mesa)
Papa: Tomémonos de las manos. (Ora) Señor Jesús, gracias por este día, por proveer estos alimentos, gracias por esta familia, que se encuentra reunida para compartir esta cena. Amén.
(Cada persona, empieza a comer, hacen comentarios sobre la comida, se sirven jugo, etc)
Escena 2
Mama: Angélica, ¿cómo te fue hoy?, ¿qué hiciste antes de llegar a la casa?
Angélica: trabajar, hacer diligencias en el banco, luego me vi con miguel un rato y me vine a la casa, mas nada.
Mama: ¿estabas sola con él?, ¿a dónde fueron?, sabes que no debes salir a solas con él, se presta para muchas cosas, además alguien que nos conozca te puede ver por ahí y pensar que andas en malos pasos.
Angélica: Mama por favor, estábamos en la calle, no íbamos a hacer nada malo, además usted sabe que siempre ha sido muy respetuoso conmigo.
Papa: El estar saliendo con un chico que no nos agrada, no es bueno para la familia.
Hermana menor: Bueno pues, disfrutemos de la comida, además te quedo muy rica, pensé que ibas a preparar lo mismo de siempre.
Angélica: (visiblemente afectada por lo que dijo su papa, sonríe con disimulo) Gracias hermanita.
(Se siente un ambiente tenso en la mesa)
Papa: Porque no mejor te acercas a los jóvenes de la iglesia, puede haber alguno que este a tu altura y a nuestro nivel.
Angélica: que quiere decir con eso de “a nuestro nivel”, ¿acaso el hecho que vivamos en una “buena zona” de caracas, signifique que estamos en un nivel superior a los que no?
Mama: tu papa no está diciendo eso, tu sabes que solo queremos lo mejor para ti.
Angélica: Si, lo sé mama. (Se queda sentada comiendo despacio)
Hermana mayor: Bueno mama, que paso con la salida que íbamos a tener para comprar el vestido para la boda que me invitaron este sábado.
Mama: (viendo de reojo a angélica, luego mira directamente a la hermana mayor) tenemos eso pendiente, tu papa puede darte la mitad del dinero y yo la otra mitad.
Hermana mayor: está bien, pero tenemos que ir pronto, además ange me acompañara porque sino tardare un siglo en escoger el vestido y los zapatos. ¿Verdad que vas a ir conmigo? Lo prometes, dímelo.
Angélica: si iré contigo.
Papa. Ella no irá a ninguna parte. Solo saldrá para ir a trabajar a la universidad y se vendrá directamente a casa.
Angélica: ¿pero porque?, no he hecho nada malo para merecer este encierro.
Papa: es temporal hija, es porque necesitas aprender a ser obediente.
Angélica: ¿Obediente?, me puse desde que llegue cansada de la calle a prepararles de comer, ¿y usted me agradece castigándome sin sentido?
Papa: Hija, escucha. Yo te amo, te amo mucho, pero no puedo permitir que hagas lo que te dé la gana. Además, mientras vivas en esta casa harás lo que se te ordene
Angélica: (suspira) Está bien papa. Igual, siempre he hecho eso.
     Bueno, si el patrón me da permiso, puedo ir contigo a escoger ese vestido espectacular que te quieres comprar.
Hermana mayor: no seas tonta, claro que te dejara ir conmigo, además iremos tu yo y mama
Hermana menor: Claro, vayan, igual nunca me toman en cuenta para sus planes. Y yo que tengo mejor gusto que ustedes dos juntas.
Angélica: si claro, sobre todo cuando vas a la iglesia que te pones esplendorosa, ¿habrá algún motivo particular?
Hermana menor: nah, ojala. Pero allá todos son feítos. Ese es un día especial, y me visto especial
Mama: Hablando de especial: cuando fue que conocimos a ese chico maravilloso, ¿cómo era que se llamaba? Guao, ese sí que era un hombre perfecto. Graduado de ingeniería, habla dos idiomas, es de buena posición y lo mejor es que es soltero. Ojala venga pronto para que te conozca hija. (Toca la mano de angélica)
Angélica: No estoy interesada, gracias. ¿Porque no cuadra esa maravillosa cita con otra de sus hijas?
Hermana mayor: hay vale, alguien esta sensible. Ya yo tengo el mío, y aceptado por común acuerdo. Así que, gracias también, pero paso.
Hermana menor: ¿qué pasa mama?, ¿acaso estamos en la época donde los padres escogían los esposos de las hijas?
Papa: Bueno, era mejor, así las hijas aceptaban la voluntad de los padres y no andaban con quien les daba la gana. Los padres siempre buscamos lo mejor para sus hijos.
Hermana mayor: Menos mal que no estamos viviendo esa época, y si el que me escogían tenía mal olor siempre, no se bañaba, y me quería como cachifa. No, no, no, yo no me aguanto ese sufrimiento.
Mama: lo importante, es hacer las cosas en la voluntad de Dios. Como debe ser, en orden.
Angélica: Si la voluntad de los padres esta disfrazada por la “voluntad de Dios” ¿qué se hace?
Mama: bueno, obedecer. Si obedeces te va a ir bien. Estoy segura.
Angélica: Mama, a veces desobedecemos porque creemos que es lo correcto. No siempre lo que es correcto para usted lo es para nosotros. Somos libres de pensar y decir lo que realmente creemos, ¿o no?
Mama: Si lo que crees se adapta a lo correcto, entonces no hay problema. Pero si quieres hacer siempre lo que te da la gana, entonces...
Angélica: ¿Entonces?, ¿soy anormal?, ¿no estamos en un país democrático, donde podemos opinar y hacer lo que queremos? ¿O acaso tenemos que vivir en casa una dictadura disfrazada de democracia?
Hermana mayor: Yo opino, que debemos decir y expresar lo que queremos, pensando bien lo que vamos a decir y hacer. Para evitar las consecuencias.
Angélica: las consecuencias son la respuesta de nuestras acciones. Además, nuestra familia siempre ha tenido buenas consecuencias de sus acciones, ¿o no?
Papa: bueno, con ese comportamiento que tienes, creo que no hemos hecho bien el trabajo de criarte en obediencia y sujeción a la autoridad.
Angélica: Una autoridad que no toma en cuenta la opinión de los que están bajo su cargo, no siempre es acreedor del respeto que cree merecer.
Mama: (empieza a recoger algunos platos), iré a llevar los platos a la cocina, hija te felicito hiciste una cena deliciosa.
Angélica: (mira a la mama) Gracias mama, siempre a su orden. Venga la ayudo con algunos platos.
(Salen ambas a la cocina)

3 escena
(El papa se encuentra pensativo, se sirve otro vaso de jugo, juguetea con él)
Papa: Es increíble, como uno cría a los hijos para que hagan lo mejor, siempre vela porque no les falte nada y terminan decepcionándolo a uno con su comportamiento. Eso seguro es por ver tanta televisión y estar metida en internet tanto tiempo.
Hermana menor: No creo papa, porque nos la pasamos todo el día en la calle estudiando y trabajando para conseguir las cosas por nuestro propio esfuerzo. Pero el hecho que no seamos como espera que seamos, no quita el hecho de ser sus hijas.
Hermana mayor: No creo que deba castigarla por decir lo que siente, además ha sido muy sincera con usted y tiene razón en lo que dice, somos libres de tomar las decisiones que queramos, si somos capaces de aceptar las consecuencias.
Papa: Ella, no debe salir de la casa, hay que ponerle más presión para que haga caso, aunque sea mayor de edad, no va a desafiar mi autoridad como cabeza de la casa, si vive aquí tiene que hacer lo que yo diga.
(Las hermanas se quedan calladas, viéndose la una a la otra, entra la mama y angélica, se sientan)
Angélica: Aja y ¿porque tanto silencio en la mesa?, ¿les cayó mal la comida?
Hermana mayor: No vale, estaba muy buena, ya te puedes casar
(Todas las miradas se centran en la hermana mayor)
Angélica: Bueno, todavía no tengo planes de casarme, igual tengo que terminar la universidad, y buscar un mejor empleo. Igual me gustaría que papa y mama le dieran una oportunidad para conocerlo y se den cuenta lo genial que es.
Mama: ¿casarte con quien hija?, ¿no lo harías sin el consentimiento de tus padres verdad?, además aun eres muy joven y tienes tantas personas por conocer.
Angélica: Lo sé mama, solo les estoy pidiendo que den la oportunidad y acepten por lo menos una vez algo que yo haya escogido, que confíen en la hija que criaron, en los principios que sembraron en mi. No quiero hacer algo fuera de su permiso, pero dennos una oportunidad.
Papa: Esta claro, cuantas veces tenemos que repetirlo, no es conveniente para ti. Estas desobedeciendo descaradamente, te crees muy independiente, quieres hacer lo que te da la gana, pues no. En esta casa se hace lo que yo diga, siempre has tomado malas decisiones, buscando solo tu bienestar, tu vives gracias a nosotros, te hemos dado todo. Comida, estudio, vivienda, ropa, dinero cuando lo necesitabas, regalos, todo lo que has necesitado lo hemos provisto. Y no dejare que por un capricho lances al piso años de crianza y dedicación a ti.
Angélica: Ustedes creen que me han dado todo, y es verdad. Pero pensando que son los padres perfectos, me dieron todo menos amor y aceptación. Desde pequeña fui criada bajo sus principios, haciendo todo lo que me pedían que hiciera, limpiar, cocinar, planchar, hacer mandados, todo lo hacía. En mi adolescencia, cuando estaba en pleno desarrollo, cuando necesitaba que me explicaran y hablaran de la vida real no lo hicieron, porque me criaron pensando que nunca crecería y me enfrentaría a los retos de la vida, no me hablaron de mi valor e importancia como persona, siempre buscando mantenerme bajo su mirada y dominada bajo su control. Hoy he aprendido que hay un horizonte más allá de mis ojos que yo desconocía. He abierto mis ojos a una realidad que nunca me presentaron. Buscando protegerme de lo inevitable. Y nosotras hemos somos las que sufriremos si no aprendemos desde ya a enfrentarnos a la vida. Yo estoy cansada de hacer siempre lo que usted me pida, a bajar la cabeza cuando lo cree conveniente, a dejar que me siga hiriendo con sus palabras cada vez más, creyendo que controlándome hare lo que pida. Sé que no soy perfecta, pero solo busco un poco de ese papa que una vez me cargo en los brazos y me dijo que me amaba, solo buscaba una mama que me escuchara y me aconsejara en los momentos donde la necesitara. La vida, va mas allá de estas cuatro paredes, quiero ser feliz, quiero que mis hijos puedan ser criados sin ninguna represión ni imposición de pensamientos, que sepan el bien y el mal para cuando le toque tomar una decisión lo haga de la mejor manera. Quiero estar ahí para ellos para responder sus inquietudes. Yo, estoy cansada de seguir bajo sus reglas, donde solo buscan su felicidad a partir de la infelicidad de los demás, cuando ustedes mismos están siendo más miserables y tristes que cualquier otro. Porque no solo soy yo, ustedes criaron otras hijas bajo el mismo patrón, que ahorita lo soportan, pero un día al igual que no, no lo toleraran mas. Así que, gracias por su tiempo, gracias por su crianza, gracias por todos los regalos y la comida que me dieron durante la vida que he vivido, ahora quiero salir y vivir una vida sin ataduras, sin prejuicios ni condenación. Donde pueda aprender por mi cuenta lo que es vivir realmente, equivocarme si es necesario pero aprender de verdad. Yo los amo, y para mí no es fácil, pero me iré. Me iré a conocer la realidad, aquella de la que siempre me escondieron, porque al fin y al cabo, vivimos en una realidad diferente a la que he vivido, no en esta burbujita de “felicidad” que han llamado hogar.
Con permiso. Tengo que retirarme

(Sale)

FIN
Joyce Castro

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